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Today: May 20, 2012
 
 

COMPORTAMIENTO

 
 
 
 

Para muchos, el gato se trata de una mascota bastante presumida, pues gusta de cariños y frases bonitas, que lo mimen y le demuestren un trato especial.

 
 

Tolera bastante bien las enseñanzas para un mejor y provechoso comportamiento dentro del hogar. Estos son algunos de los comportamientos más particulares de estas bellas mascotas.

 
 
 

El Ronroneo…

 
 

El ronroneo empieza cuando los gatitos tienen solamente una semana de vida y su uso principal es cuando la madre los amamanta, funcionando como una señal para la madre, diciéndole que todo está bien y que la leche les llega en forma satisfactoria. La gata madre puede permanecer acostada, escuchando los gratificantes ronroneos y saber, sin tener que mirar, que no hay inconvenientes. Ella a su vez, ronronea para que sus gatitos mientras los amamanta, sepan que también está relajada y atendiéndolos.

 
 

Como consecuencia de esto, un gato nos ronronea cuan quieren recibir o dar cariño y manifestarnos que están a gusto y cómodos con nosotros.

 
 
 

Las Caricias…

 
 

Los gatos consideran a los humanos como “gatas madres”, ya que sus madres los lamen repetidamente durante su más temprana edad y el acto de la caricia humana produce la misma sensación en la piel que cuando lo lamen.

 

 

 

Para el gatito, la gata madre es “la que lo alimenta, limpia y protege” y como los humanos continúan haciendo eso con sus mascotas mucho después que dejaron atrás su época infantil, los animales domésticos nunca maduran del todo y aunque alcancen el crecimiento total y la madurez sexual, en sus mentes siguen siendo gatitos en la relación con sus dueños.

 

 

 

Por esa razón los gatos – incluso los gatos más viejos – siguen pidiendo la atención maternal de sus dueños, molestándolos y mirándolos anhelosamente, esperando la maternal mano para que comience a actuar como una gigantesca lengua, alisando y estirando su pelaje.

 
 
 

Rasguñar…

 
 

Es común pensar que el gato realiza esta actividad para afilar las uñas y aunque es verdad, lo que ocurre realmente es que sacan las envolturas de las uñas viejas para dejar al descubierto las resplandecientes uñas nuevas que están debajo.

 
 

Algunas veces, cuando la gente recorre con las manos el lugar donde el gato estuvo desgarrando el mueble, encuentra lo que cree que es una uña rota y temen que el animal se haya enganchado las uñas en algunos hilos resistentes, lastimándose la pata, pero la uña "arrancada" no es más que la antigua capa exterior que ya estaba lista para ser descartada. Por esta razón, es importante que los gatos tengan un rascador que se puede adquirir en una tienda de mascotas y acostumbrarlos desde pequeños a utilizarla.

 
 
 

Vueltas amistosas...

 
 

Cuando usted entra en una habitación en donde hay un gato acostado durmiendo en el piso y lo saluda con palabras amistosas, responderá dando una vuelta y quedándose de espaldas, estirando sus patas al máximo, bostezando, ejercitando las uñas y sacudiendo amablemente la punta de la cola y mientras realiza esos movimientos lo mirará fijamente, controlando su reacción.

 
 

Esa es la forma que tiene el gato de ofrecerle una reacción pasivamente amistosa y es algo que solamente otorga a los más allegados. Pocos gatos se arriesgarán a dar ese recibimiento a una persona desconocida, porque la postura panza arriba coloca al animal en un estado de vulnerabilidad. En realidad ésta actitud es la esencia de su amistad. En efecto, el gato está diciendo: "Me doy vuelta para mostrarte mi panza y probarte que confío tanto en ti como para adoptar una postura tan vulnerable".

 
 

Un gato más activo se apresurará a acercarse y comenzará a frotarse contra usted como una forma de amistoso saludo, pero un gato soñoliento preferirá la demostración de ponerse panza arriba.

 

 

 

El bostezo y la estirada que lo acompaña es el reflejo de la somnolencia del animal; una somnolencia que está preparado para interrumpir por un momento y no mucho más. El leve movimiento de la cola indica que allí hay una pequeña indecisión entre permanecer extendido y saltar para aproximarse al recién llegado.

 
 

Sin embargo, no siempre que un gato que se pone panza arriba está preparado para permitir que le acaricien la suavidad esa parte del cuerpo ya que al protegerla tanto encuentran desagradable su contacto, excepto en las relaciones en las que el gato y su dueño humano han desarrollado un alto grado de intimidad. Un gato así, confiará tanto en su familia humana como para permitirle prácticamente todo, pero lo más típico es que los gatos cautelosos marquen la línea para evitar los acercamientos a sus partes más suaves.

 
 
 

Se frotan con nuestras piernas…

 
 

En parte es para tener un amistoso contacto físico con usted, pero hay más que eso.

 
 

Habitualmente el gato comienza por presionar contra usted la parte de arriba de la cabeza o el costado de la cara, luego lo frota con todo su flanco y enrosca levemente la cola alrededor de su pierna y después de eso mira hacia arriba y repite el proceso algunas veces durante un rato.

 
 

Si usted se agacha y acaricia al animal, se frotará con más fuerza y a menudo empujando el costado de la boca contra su manos y con la parte de arriba de la cabeza. Entonces finalmente completa su ritual, se sienta y comienza a lamerse los flancos.

 
 

Todos esos elementos tienen un significado especial y en esencia lo que el gato hace es llevar a cabo un intercambio de olores entre usted y él. Hay unas glándulas especiales en las sienes, en la abertura de la boca y otra está situada en la raíz de la cola; y sin que usted se dé cuenta, su gato lo ha marcado con el olor de esas glándulas; y aunque las fragancias felinas son demasiado delicadas para nuestras toscas narices, ellos han conseguido su objetivo y es señalarnos como suyos.

 
 
 

Pararse en sus patas posteriores…

 
 

Uno de los problemas que tienen los gatos para adaptarse a sus compañeros humanos es que nosotros somos muy altos para ellos.

 
 

Oyen nuestras voces desde una gran altura y les resulta difícil saludar a tales gigantes de la manera habitual.

 
 

El típico saludo gato a gato se realiza frotándose la cara uno con el otro y como no pueden hacer esto con los humanos, tienen que hacerlo frotándose contra nuestras piernas o contra la mano que se inclina.

 
 

Pero en su naturaleza está el dirigir su saludo hacia la región de la cabeza y por eso hacen un movimiento con esa intención, levantar las patas delanteras juntas, alzando el cuerpo por un instante antes de dejarse caer otra vez para recuperar su habitual postura sobre las cuatro patas. Este gesto proviene de la forma en que los gatitos bebes saludan a su madre cuando esta regresa a la cuna. Si estos tienen suficiente fuerza para el "salto", los gatitos realizarán una modesta versión del mismo movimiento, empujando sus cabezas hacia la gata madre. En este caso, ellos no tiene que ir muy lejos y la madre los ayudará bajando la cabeza, pero el incipiente salto es suficientemente claro.

 
 

Como en todos los saludos en los que se refriega contra nosotros, el contacto cabeza a cabeza es el método felino de mezclar los olores personales y convertirlos en olores familiares compartidos.

 
 

Algunos gatos pueden llegar a acercarse a nuestra cabeza de alguna forma para estar más cerca y tener un frote cara a cara más efectivos.

 
 
 

Amasando pan…

 
 

Todos los dueños de gatos han experimentado el momento en que sus gatos saltan y con movimientos cuidadosos se acuestan sobre una cobija o algún objeto suave y delicado. Después de una corta pausa comienzan a amasar, primero con una pata delantera y luego con la otra, alternando los movimientos como si amasaran o hicieran masajes. El ritmo es lento y deliberado como si el animal marcara el tiempo de ese lento movimiento, acompañado de un delicado juego de uñas y un ligero babeo.

 
 

Para encontrar la respuesta es necesario observar a los gatitos cuando “maman”; y podrán observar los mismos movimientos con las pequeñas uñas de los gatitos amasando la panza de la madre, intentando estimular el flujo de la leche de los pezones y el babeo es parte del anticipado hacerse agua la boca por el delicioso alimento que llega. Todo lo anterior acompañado de un fuerte ronroneo.

 
 

Lo que sucede cuando el gato adulto realiza esta actividad cerca a su amo, debe ser interpretado como una parte de la conducta infantil. Parecería que cuando el dueño se sienta de una manera relajada, el gato recibe la señal: "Soy tu mamá acostada lista para alimentarte". Entonces el gato adulto hace una regresión, se acurruca, ronroneando y comienza a hacer los movimientos para conseguir la leche.

 
 

Desde el punto de vista del gato ese momento es cariñoso y cálido y al hacer sobre nuestro cuerpo suele pincharnos suavemente con sus uñas, y ser separado por su dueño en ese momento es inexplicable para él, ya que ninguna buena gata madre se portaría de forma tan negativa, pero los humanos comúnmente reacciona en forma muy diferente.

 
 
 

La caja de arena…

 
 

El gato entierra sus excrementos como una forma de tapar el olor que deje, como consecuencia de subordinación o temor de su ubicación social.

 
 

Cuando se examina de cerca la vida de los gatos salvajes, se ha descubierto que los gatos machos dominantes, lejos de enterrar sus excrementos, en realidad los dejan en pequeños montículos "como un aviso" o en cualquier lugar elevado de su zona en donde el olor pueda tener el máximo efecto. Solamente los gatos más débiles, son los que ocultan sus excrementos.

 
 

El hecho de que nuestros gatos domésticos siempre lleven a cabo esa cuidadosa rutina, es la medida de cómo se ven dominados por nosotros, quienes proveemos el elemento más importante en la vida gatuna, la comida.

 
 
 

Lamiendo su piel…

 
 

Lo hacen principalmente es para mantenerse limpio, pero hay mucho más para tener en cuenta. Además de limpiar el polvo y la suciedad o los restos de la última comida, el lamer repetidamente el pelaje ayuda a alisarlo, para que así, actúe como una capa aisladora mucho más eficiente. Una capa rizada es muy poco aislante y eso constituiría un serio peligro para el gato durante temporadas frías.

 
 

El frío no es el único problema. Los gatos se recalientan fácilmente durante el verano y aumentan el cuidado de su piel por una razón especial, los gatos no tienen glándulas sudoríparas por todo el cuerpo, así que no pueden transpirar como un método fácil para refrescarse. El jadear ayuda, pero no es suficiente. La solución está en lamer repetidamente el pelo y depositar toda la saliva posible para que esta se evapore ayudando a refrescar.

 
 

Si los gatos están al sol, aumentan aún más sus lamidas y no solo por el calor, sino porque la acción del sol en su piel produce la vitamina D que es fundamental para su dieta, por lo cual es muy común ver a los gatos lamiendo su pelaje calentado por el sol.

 
 

El lamido del pelo también aumenta cuando los gatos están agitados y se cree que actúa como una ayuda para aliviar la violencia de los tensos encuentros sociales. Cuando nosotros estamos en un estado conflictivo, a menudo “nos rascamos la cabeza”. Un gato, en condiciones similares, se lame el pelaje.

 
 

Si alguna vez a cargar su gato, nota que luego de soltarlo comienza a limpiarse, es en parte porque necesita alisar su pelo revuelto, pero también porque usted le ha traspasado su aroma y en cierta forma ha tapado el olor del gato. Al lamerse recupera el equilibrio, debilitando el olor del dueño y reforzando el propio olor del gato en la superficie de su cuerpo.

 
 

Por último, el estirar vigorosamente el pelaje, que es tan típico de la acción del aseo del gato, representa un papel especial en la estimulación de las glándulas de la piel en la base de los pelos. Las secreciones de esas glándulas son vitales para mantener impermeable el pelaje y el constante trabajo de la lengua aumenta la impermeabilización como una protección contra la lluvia.

 
 

Así que el aseo es mucho más que una simple limpieza. Cuando se lame el pelo, el gato se protege a sí mismo, no solamente de la suciedad y las enfermedades, sino también del frío, del calor excesivo, de la falta de vitaminas, de las tensiones de la vida de relación, de olores extraños y de tener el pelo mojado.

 
 

El gatito comienza su aseo aproximadamente a las tres semanas de vida, pero su madre se ocupa del aseo desde el momento de su nacimiento. El que un gato asee a otro es común no solamente entre la madre y los gatitos, sino también entre gatos adultos que han crecido juntos y han desarrollado un fuerte lazo de relación. Su función primaria no es la higiene mutua, sino más bien fortalecer una relación amistosa que ya existe entre los dos animales.

 

 

 

Al mismo tiempo, el lamer en una región que al propio gato le resulta difícil de alcanzar tiene un encanto especial y los gatos tienen predilección por la atención que se le da a la parte de atrás de las orejas. Es por eso que acariciar y rascar detrás de las orejas es una forma tan popular de contacto entre los dueños y sus gatos.

 
 

Las acciones de autoaseo, frecuentemente, siguen una secuencia establecida cuando un gato se dedica a una sesión completa de “lavado y cepillado”. La rutina típica se realiza de la siguiente manera:}

 
  • Lamerse la boca.
  • Lamerse el costado de una mano hasta quede mojada.
  • Frotar la mano mojada por la cabeza, incluyendo oreja, ojo, mejilla y mentón.
  • Mojar la otra mano de la misma manera.
  • Frotar la mano mojada por el costado de la cabeza.
  • Lamer las patas delanteras y los hombros.
  • Lamer los costados.
  • Lamer los genitales.
  • Lamer las patas traseras.
  • Lamer la cola desde la base a la punta.
 
 

Si en cualquier etapa de ese proceso encuentran una obstrucción - por ejemplo pelos enredados – se abandona momentáneamente la lamida para mordisquear la zona. Luego, cuando todo se soluciona, se continúa con la secuencia del aseo.

 
 

El mordisquear las uñas de las manos y patas es particularmente habitual, para sacar la suciedad y mejorar la condición de las uñas.

 
 
 

Moviendo la cola...

 
 

La mayoría de la gente imagina que si un gato agita su cola debe de estar enojado, pero eso es sólo una parte de la verdad.

 
 

La verdadera respuesta es que el gato está en un estado de indecisión. Quiere hacer dos cosas al mismo tiempo, pero cada impulso anula al otro.

 
 

Por ejemplo, su gato llora para que lo dejen salir de noche y al abrirse la puerta descubre que está lloviendo, la cola del animal comenzará a agitarse; si sale rápidamente y permanece desafiante por un momento, mojándose, su cola se agitará con más furia todavía.

 
 

Entonces toma una decisión, o vuelve a la confortable protección de la casa o valientemente comienza a patrullar su territorio pese a las malas condiciones del tiempo. Una vez que resuelve su conflicto, de una manera u otra, su cola dejará de inmediato de agitarse.

 
 

En un caso así, es inapropiado describir el humor del gato como enojo, siendo más apropiado describirlo como frustración. Siempre que al gato se le presenten dos necesidades opuestas tendrá la misma reacción –permanecer inmóvil y mover la cola-.